El biogás es un combustible gaseoso natural compuesto en un 50-70 % por metano, producido mediante la digestión anaerobia de residuos orgánicos. El biometano es el resultado de su purificación mediante upgrading: un gas con un 94 % de metano, equivalente al gas natural fósil y que puede introducirse directamente en la red de distribución. Dos recursos renovables que comparten el mismo origen biológico, pero que se diferencian por su composición, usos y potencial de aplicación.
El biogás se forma cuando bacterias especializadas digieren materia orgánica en ausencia de oxígeno. Esto ocurre dentro de depósitos cerrados llamados digestores, a una temperatura de aproximadamente 35 °C. El proceso pasa por tres fases: primero las bacterias descomponen la materia orgánica en partes más pequeñas, después una fermentación ácida produce ácidos y CO₂, y finalmente las bacterias arqueas convierten ese CO₂ en metano.
¿Qué se puede introducir en un digestor? Prácticamente cualquier residuo orgánico:
Purines y deyecciones ganaderas
Residuos de la industria alimentaria (suero de leche, orujo, residuos de fruta, etc.)
Paja, rastrojos y otros residuos agrícolas
La fracción húmeda de los residuos urbanos (FORSU)
Lodos de depuración
Además del biogás, el digestor también produce digestato: un material rico en nitrógeno que funciona como fertilizante natural, en sustitución de los fertilizantes químicos.
El biogás obtenido normalmente se destina a una planta de cogeneración. Allí, un motor de combustión interna lo quema y produce simultáneamente energía eléctrica y calor. Energía renovable producida a partir de residuos.
El biometano es un gas derivado del biogás que ha sido sometido a un proceso de purificación denominado upgrading. Mediante este tratamiento, el CO₂ y los contaminantes se separan del metano, obteniendo un combustible limpio cuyo uso permite reducir considerablemente las emisiones de CO₂.
La diferencia fundamental respecto al gas natural reside en su origen: el metano fósil se ha formado durante millones de años bajo la superficie terrestre y es un recurso agotable; el biometano se produce a partir de biomasa residual (residuos biogénicos o sustancias residuales), que ha crecido fijando el CO₂ presente en la atmósfera mediante la energía solar gracias a la fotosíntesis, y es una energía renovable.
El biometano también se considera carbon neutral: su uso no genera emisiones netas positivas de CO₂ a la atmósfera, por lo que resulta mucho más sostenible que el gas fósil. Además, el proceso de producción contribuye a devolver materia orgánica al suelo.
Los principales usos incluyen:
Inyección en la red de gas, aprovechando las infraestructuras existentes de transporte y distribución
Automoción (Bio-CNG), como combustible para vehículos de gas natural
Transporte pesado (Bio-LNG): con 600 litros de biometano gaseoso se obtiene un solo litro de Bio-LNG, ideal para el transporte de larga distancia con una autonomía casi duplicada respecto a la forma gaseosa comprimida
Producción de energía en plantas de cogeneración y redes de calefacción urbana. El biometano es más fácil de transportar y puede convertirse cerca de los puntos de consumo, facilitando la recuperación de la energía térmica.
| Biogas | Biometano | |
|---|---|---|
| Metano | 50-70% | ~97% |
| CO₂ residua | Fino al 50% | Meno dell'2% |
| Equivale al gas naturale? | No | Sì |
| Si può immettere in rete? | No | Sì |
| Uso tipico | Cogenerazione (ECOMAX® Biogas) | Rete gas, trasporti, industria |
| Serve un trattamento? | Si, subisce trattamenti di condizionamento | Sì, upgrading (BIOCH4NGE®) |
| Forma fisica | Gas | Gas (Bio-CNG) o liquido (Bio-LNG) |
La elección entre las dos soluciones depende del contexto operativo. Una planta de cogeneración de biogás está indicada cuando la empresa necesita energía eléctrica y térmica in situ. La producción de biometano es la solución óptima para quienes desean valorizar el gas renovable mediante la inyección en la red o la venta como biocarburante.
Las dos opciones no se excluyen entre sí: configuraciones híbridas en las que una parte del biogás alimenta el sistema de cogeneración ECOMAX® y la restante se destina al upgrading con BIOCH4NGE® permiten maximizar la flexibilidad y los rendimientos económicos.
En el mercado existen diferentes tecnologías de upgrading, basadas en distintos principios químico-físicos para la separación de gases. El sistema de membranas es el más extendido y utilizado en el mundo: membranas poliméricas con permeabilidad selectiva separan el CH₄ del CO₂, garantizando una purificación óptima sin el uso de sustancias químicas.
El proceso se divide en tres etapas:
Filtración del biogás: eliminación de agua y contaminantes, compresión y enfriamiento
Purificación: depuración mediante lechos de carbón activo en configuración "Lead-Lag", que garantiza la continuidad del servicio
Upgrading: separación del metano del CO₂, con producción de biometano a una presión entre 7 y 15 bar, óptima para la inyección en la red
Las ventajas de esta tecnología incluyen simplicidad operativa, alta eficiencia con bajos consumos energéticos, escalabilidad y flexibilidad, incluido el funcionamiento a carga parcial para posibles ampliaciones futuras.
Como complemento del ecosistema, es posible integrar soluciones para la licuefacción del biometano en Bio-LNG mediante proceso criogénico, y para la recuperación del CO₂ biogénico mediante destilación criogénica, que devuelve bio-CO₂ líquido con una pureza superior al 99,9 %, adecuado para la industria alimentaria y química.
Economía circular. El biogás y el biometano transforman residuos ganaderos, agroindustriales y urbanos en energía renovable. El digestato puede utilizarse en lugar de los fertilizantes químicos, reduciendo los costes de producción agrícola y aumentando la capacidad del suelo para almacenar carbono.
Independencia energética. La producción local de biometano reduce la dependencia de las importaciones extranjeras, diversifica el mix energético y garantiza precios más competitivos. Las plantas de producción, si cuentan con el apoyo legislativo adecuado, podrían contribuir antes de 2030 al suministro del 10 % de todo el gas consumido en la Unión Europea.
